miércoles, 15 de julio de 2015

El ciberlenguaje en tiempos de Red

Número 37 - marzo 2004

La red de redes ha irrumpido en los actos cotidianos de los seres humanos y ha cambiado la fisonomía de las relaciones de las personas, las ciudades, los conglomerados urbanos, las actividades rurales y un largo etc.

Esta misma red nos une y nos desune, nos acerca y nos aleja, en un juego constante de haceres y retocesos, donde los personajes principales son nada más y nada menos que las personas. Alvin Tofler afirma “estamos creando una nueva sociedad. No una sociedad cambiada” y seguramente allí radica la diferencia. Nuevas formas de conducta, nuevos modelos, nuevas necesidades.

También nuevas palabras se suman al quehacer cotidiano: somos cibernautas que navegamos a través del ciberespacio. Enviamos e-mails, mantenemos conversaciones por medio del chat, hacemos ciberllamadas, empleamos la banda ancha, estamos on-line, tenemos un site...

Mas la temática del “ciber” no es actual, sino que desde aproximadamente los años 1950 se introdujo el concepto de cibernética, del griego “cibernetes”: gobierno, timonel y transcurrido el tiempo, ligados nuevamente a este vocablo - tecnología mediante -, “navegan” hoy por el ciberespacio, una gran cantidad de personas, sólo que hoy ha cambiado es quién dirige y hacia dónde dicho timón. Ya Platón hace más de 2000 años hablaba del arte de pilotear las naves y decía que el piloto es el elemento fundamental de ese arte. En 1834 en Francia, Ampere toma la palabra cibernética para designar la parte de la política que se ocupa de los medios de gobernar y algunos autores afirman que es la expresión griega, utilizada por Ampere, la que induce a Wiener a bautizar la ciencia que estudiará, como versa en el subtítulo de su obra " el control y la comunicación en el animal y la máquina”. De tal manera que pertenecer al “cíber” tendrá sus ventajas y su esfera de poder, si se lo relaciona a la etimología del vocablo que le dio origen. Y sus usos serán también para diferentes fines. Baste recordar el atentado del 11 de setiembre de 2001 en los Estados Unidos.

Ciberlenguaje

Dado ya un panorama general de la situación de las personas y de las NTIC en estos días; nos abocaremos a plantear diferentes inconvenientes que se presentan en torno al lenguaje empleado en la red. Comencemos por las cifras y diremos que: actualmente unos 600 millones de usuarios conforman a Internet. De ellos, un 40% de los cibernautas mundiales se concentran entre los Estados Unidos y Canadá. A América Latina le corresponden un 4% de los usuarios del mundo; de los cuales Argentina participa hoy con casi 4 millones (sólo un 10,8% del total de su población que es aproximadamente de 37 millones). Se considera que la Argentina ocupa el segundo lugar de Latinoamérica en cuanto a cantidad de usuarios, con casi 4.000.000; después de Brasil (que tiene 14.400.000 aprox.) y México (3.420.000) a los que le siguen: Chile, Perú, Venezuela y Colombia (Fuente: <www.exitoexportador.com>). El castellano es el cuarto idioma más usado en la red, luego del inglés, el japonés y el alemán. Los especialistas de la lengua afirman que la tendencia actual es la de grandes contingentes de personas hablando un número cada vez más reducido de idiomas.

De las cifras expuestas se deduce el panorama que significa la cibermarginación, ya que es evidente la diferencia en cuanto al número de usuarios entre los países de América del Norte y del resto de América. A ello, se le van sumando diferentes circunstancias: si la mayoría de los usuarios pertenecen a países de lengua inglesa, evidentemente también será mayor la proporción de páginas web escritas en inglés. Aparece otro estadio de inequidades, ya que habrá que pensar en cuántas son las personas bilingües que podrán acceder a esos contenidos. Mas allá de que se cuente con traductores en línea, se sabe que en muchas ocasiones se van traduciendo palabra por palabra y que a veces no se entiende el sentido de la traducción, que no puede organizar gramaticalmente el texto como se debiera. Mientras que según informaciones difundidas por Uolsinectis de Argentina en febrero del corriente año, el idioma español es hablado por unos 350 millones de personas, el alemán, es hablado por 100 millones y conforme a las cifras ya expresadas, Alemania ocupa el tercer lugar en idioma hablado en la red y el español el cuarto.

Analicemos por lo tanto si en países de economías deprimidas como la mayoría de los de Latinoamérica, que concentran tan sólo el 4% de los cibernautas mundiales, resultan fáciles y comprensibles todas las palabras que han llegado al castellano de la mano del idioma inglés, que no tienen traducción y que se emplean haciendo una mixtura de español e inglés para operar con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Será fácil para el empleado de una fábrica o un municipio entender que su hijo va al cibercafé para conectarse y catear con amigos de lugares recónditos... Que necesita buscar en la web información para su próximo trabajo de ciencias sociales. Que son 600 millones de usuarios mundiales interconectados, en una multiculturalidad de razas que no llega a ser tal en el campo idiomático... Que la palabra Internet ha sido aceptada por la Real Academia Española y que la letra ñ no aparece en la web. Que hay tantas opiniones a favor como en contra de esta temática, de parte de los especialistas de la lengua.

Sin dudas, ya en el tercer milenio y lejos del oscurantismo medieval, ni ángeles ni demonios, tan sólo seres humanos que nos estamos comunicando, en una debate-diálogo, creciendo a través de las similitudes y diferencias. Personas ocupadas y preocupadas por un hacer, que evidentemente está cambiando nuestras formas de vida, nuestros parámetros sociales y que necesita de espacios de reflexión, para ir encontrando una nueva manera de rescribir nuestra propia historia, a la luz de este medio de comunicación que irrumpe en nuestras vidas. De esta red de redes, que en ese entramado de relaciones está modificando la vida en un entorno de aceleración y cambio histórico, al que deberíamos anticiparnos, para conocer, prospectiva mediante, cuáles serán sus rumbos, influencias, tendencias y si este medio de comunicación nos permitirá poner en común nuestras culturas o bien seremos fagocitados por la mayoría.

Mtra. Marisa Avogadro. Columna "Comunicarte", revista "Razón y Palabra", México, número 37, marzo 2004. Disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/comunicarte/2004/marzo.html

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